Estas son parte de las declaraciones polémicas realizadas por Eddie Vedder durante un concierto hace pocos días sobre la matanza en la franja de Gaza.
“Es increíble, ¿no? Nos lo estamos pasando tan bien de manera pacífica. Tenemos lo último en tecnología y estamos conectados con nuestros amigos.
Todo esto está al alcance de nuestras manos pero, mientras estas cosas positivas están ocurriendo, en un lugar no tan lejano, unos se están echando bombas a los otros. Juro por el puto Dios que hay gente allí fuera que busca una razón para matar, para cruzar fronteras y ocupar tierras que no son suyas. Deberían salir de allí y ocuparse de sus propios putos asuntos.
Todos queremos lo mismo: comer, procrear, pintar un cuadro, escuchar música, follar, trabajar, amar, amar y amar. ¿Por qué la gente hace la guerra? Parad esta puta mierda pero ya, ya, ¡Ya! No queremos darles nuestros impuestos para que tiren bombas a niños. Basta ya, pero ¡ya mismo!”.
Termina las declaraciones afirmando que en la actualidad tiene más esperanza que nunca, al ver en la gente que acude a los conciertos esa esperanza que brota de las multitudes, lo que le hace pensar al ver banderas de diferentes países que todos llegaremos a ser comprensivos los unos con los otros.
Y continúa: “La Guerra duele. Duele no importa de qué lado caigan las bombas”. “Somos una especie tan notable. Capaz de crear belleza. Capaz de avances impresionantes. Tenemos que ser capaces de resolver los conflictos sin derramamiento de sangre”.
Después de haberlas leído en todo su contenido y varias veces, comprendo porque son polémicas. De nuevo Dios por medio, no, mejor dicho los que dictan las normas de como venerar a Dios. Lo que Dios diga o deje de decir, deberemos buscarlo como siempre, unipersonalmente en el fondo de cada ser.
Quiero volver a construir aviones y barquitos de papel para hacerlos volar y navegar otra vez. Aunque sea en un campo de arena o en un surco de agua después de una tormenta. Quiero jugar a las canicas o competir con mis chapas de Fanta, Mirinda o Pepsi Cola, junto a mis amigos, en los circuitos de tierra construidos con la única herramienta que teníamos, las palmas de nuestras manos. Quiero jugar al fútbol otra vez y que las porterías sean dos piedras grandes cubiertas con el jersey o la chaqueta de punto que me hizo la abuela. Necesito volver de vez en cuando a recordar esto, para valorar lo sencillo. Una época en la que no sabía, que no sabía y no me preocupaba por saber. Época en la que pensaba que todo el mundo era justo, bueno y honesto, desconociendo significados de palabras como la envidia. Hoy, al madurar con el paso de los años entendí que no sabemos querer y amar, que es esa envidia la principal causa de desear el mal, que el dinero maneja el mundo y que ya no importa el sentir, sino el conseguir y cada vez más. Por esto, me niego rotundamente a dormir al niño interior, ese niño interior que sigue con aquella esperanza en un mundo mejor, que cree en el poder de una sonrisa, en un apretón de manos, en un abrazo, en una palabra dulce, en el héroe del tebeo y en la imaginación. Quiero retornar a la inocencia, para seguir valorando lo bueno y sencillo que me rodea y que a veces mi ser adulto ha dejado de apreciar. Quiero retornar a esos años en los que confundía sueños con realidad. La mejor manera de mirar en mi interior. Y entonces, solo entonces valoras y entiendes el significado de las cuatro palabras grandes del tema de este vídeo. Amor, devoción, sentimiento y emoción.
Después de casi 48 horas de conocer los resultados de los últimos comicios, uno no puede ocultar su mediana satisfacción, progresivamente en aumento.
Digo mediana porque todos de una forma u otra analizamos los resultados, unos antes otros después, unos cegados por sus ideologías, otros más objetivamente, pero un servidor careciendo de esto último, también tiene su propia conclusión.
Y son dos, muy nítidas. La primera, que aunque parece que se intuye un cambio verdadero y más que deseado, no se me va de la mente que aunque dentro de los sistemas políticos existentes, la democracia es el menos malo de todos, aún así en el fondo no la poseemos, sigo creyendo que esté quien esté, los que verdaderamente marcan el rumbo no están ni estarán nunca en las papeletas electorales. Las llamadas fuerzas o poderes fácticos. € y $ principalmente.
La segunda conclusión es que dentro del bipartidismo, sí existe una gran diferencia, y es la forma de digerir las derrotas y las victorias, unos aceptándolas y empezando entre comillas a levantarse, a reflexionar, a tomar decisiones que produzcan cambios.
Otros convencidos de su victoria y creyendo así mismo que el vaso sigue medio lleno, cuando la realidad es que está ya, tres cuartos de litro vacío.
Por declaraciones de algunos, parece que son los únicos salvadores no solo del país, sino del planeta y parte de nuestro sistema solar, la única alternativa existente. Todo lo tienen que controlar, todo lo tienen que manejar, todo les pertenece. Alimentando a la hiena de la soberbia, con descalificaciones e improperios a los muy dignos vencedores, fruto de la única ideología que practican.
Se puede ser conservador, es muy respetable, pero la arrogancia, avaricia, soberbia y envidia solo pertenece a los seres más mezquinos, por muchos doctorados conseguidos. Esto reafirma mucho más mi opinión, sentir e ideológicamente hablando mi animadversión hacia ellos.
Y todas las demás preguntas, por cierto que cada día son más, planteadas en esta época que nos ha tocado vivir, pues si, aunque parezca fantasía, las respuestas a veces, las sigo encontrando en el soplar del viento.
Alguien dijo, que mil máquinas nunca serían capaces de crear una flor. Y que honrar lo sagrado en la naturaleza, nos recuerda lo sagrado en nosotros mismos.
Por más que me esfuerzo no encuentro frase, definición o comentario para describir a la naturaleza misma.
Solo el que sepa lo que se siente al abrazar un árbol, mantener un puñado de tierra entre las manos mirando hacia el sol, bañarse en un río teniendo como únicos testigos, las estrellas, la luna, los seres que habitan en el entorno, o interpretar la mirada de un ser sin voz (animal) sabrán darle de sobra un auténtico significado a lo que nos rodea, y que en la mayoría de los casos innatamente, no le prestamos atención.
No existe intención de herir sensibilidades, ofender o molestar a alguien. Solo deseo hacer uso de mi presunta libertad de expresión, que últimamente y como sigamos siendo dirigidos por estos involucionistas, también llegaré a perder.
Sigo sin entender la adoración o veneración que se puede sentir ante una imagen, escultura o busto vestido bajo una capa de madera, cerámica o cartón, cuando en realidad viendo los innumerables cristos, vírgenes y santos no podría saber cual elegir.
Me indigna comprobar los golpes de pecho que se pegan muchos en estas fechas señaladas, parece que cumplen ya, para el resto del año. Algo similar a lo que ocurre en navidad, hipocresía pura. No significa que el no compartir estas actitudes religiosas por tradición, uno no crea en nada, muy al contrario en mi caso personal, o se merezca directamente la hoguera.
Dentro del ser, en lo más profundo, es donde esos personajes tan elevados deben de existir, es donde están, así, sin más. (Busca y encontrarás).
Me quedo con la cita de Abraham Lincoln, una de las reflexiones más sabias que conozco. "Cuando hago el bien me siento bien, cuando hago el mal me siento mal". Esta es mi religión.
Sigamos vistiendo el muñeco con una ropa que no le corresponde, pero del agrado de los "dioses" institucionales de la tierra, verdaderos pastores que saben conducir a su rebaño, siempre hacia sus intereses y beneficios, marcando el camino a recorrer, según ellos el único y verdadero. Hace ya tiempo que no lo sigo, y sé que no es el mío. Buen viaje.
Más de cuarenta años ya, del nacimiento de uno de los grupos más influyentes de la música rock, Jethro Tull, el mismo tiempo que llevo siguiéndolos bajo la batuta de su líder, Ian Anderson.
Allá por los primeros años setenta, su música y el contenido de las letras, me llegaban porque se salían del patrón y orden establecido por la sociedad en general, potencialmente acentuado éste orden aquí, en la España de la verdad absoluta, religiosa, recta, autoritaria y segura, segura bajo la influencia del temor, del miedo. No del respeto, muchos lo confundían.
Claro qué después del tiempo transcurrido, la situación hoy por hoy no es muy distinta, al menos es lo que se percibe desde el exterior. A principios de los setenta y con ocasión de la salida a la luz de uno de los discos más emblemáticos de la banda, ´Aqualung´, los predecesores, abuelos o padres de algunos de los que hoy dirigen el rumbo del país, bien se encargaron de censurar la obra.
Para los que no conozcan el disco que dio origen a tan "grave ofensa" al régimen de entonces, he aquí unas declaraciones de Ian, creo que con ellas sobran más comentarios.
“Yo en ningún momento he blasfemado, y si de alguna manera he cantado en contra de la religión, no ha sido en contra de Dios, simplemente ha sido en contra de la gente que hace las reglas que te dicen cómo tienes que sentir a Dios”
Según estos hombres y mujeres tan rectos, cabales y dignos, Dios debe de tener muchas condecoraciones, galones y medallas, su bandera, la de Dios, debe ser solo la española con los únicos colores válidos, rojo y gualda presidida en su centro con el águila imperial, hoy sustituido ya por gaviotas nobles e inocentes.
Todo lo contrario a la imagen que sobre Él, tenemos otros, a los que no se nos ve tomando la comunión a diario ni rogando, al mismo tiempo que golpeamos con el mazo. Hipocresía, no. ¡¡HIPOCRESÍA!!
En su último trabajo publicado, en el ´Thick As A Brick 2´, hay un tema que nada más conocerlo llamó mi atención por las connotaciones que tiene con la realidad actual. Si soy sincero y ya que Anderson se refiere a los banqueros, al principio me venían a la mente no estos, sino políticos y empresarios podridos.
Ahora si, hoy no dejo de acordarme de los "Blesa," "el bigotes" "los Bárcenas" etc. Valga como ejemplo algunas estrofas traducidas de ésta canción. “Banker Bets, Banker Wins”-
“El banquero apuesta y el banquero gana, sin equivocarse aún, a pesar de sus pecados
Me he dado un capricho: probar un Porsche, meterme una raya…...
Llamadas reguladoras draconianas
ahogadas en café con leche con una magdalena de Starbucks
colapso de hipotecas: non est mea culpa*
si la salida peligra abandonaré el escenario riendo
el banquero apuesta y el banquero gana, sin equivocarse aún, gracias a sus pecados
El banquero apuesta, el cheque está al llegar! no vale ni la tinta con la que se ha escrito”.
TIENEN MENOS VALOR, QUE LA TINTA QUE EMPLEAN EN SUS REFINADAS FIRMAS.
No obstante y pese a que los cambios apenas se notan en casi cincuenta años, aún permanece la esperanza.
Agradecer públicamente a dos amigos el empujón que me han dado para sentarme unos minutos y crear esta nueva entrada en mi blog, en ésta última son ellos los responsables de que me haya vuelto a desnudar y así reflejar unos sentimientos hacia el exterior de mi ser.
Una de las primeras felicitaciones que obtuve en la madrugada del pasado día uno del presente mes de Enero, que con ilusión recibí, fue de Pilia Rodriguez animándome entre otras cosas a seguir con mi aventura bloguera.
Aquí tienes ya unas letras, siempre escritas con el ánimo humilde y sencillo que pretendo poner en cada una de ellas, siendo un placer y honor poderlas compartir junto a ti.
Hace un par de días, a raíz de ver el siguiente vídeo surgieron en mi, muchas preguntas, muchos pensamientos y algunas intenciones. No obstante el hecho de publicar esta nueva entrada en mi diario personal, no es en el fondo para quejarme, para denunciar aunque sí lo haga, es para todo lo contrario, para reafirmarme a mi mismo que yo si veo "brotes verdes" veo luz, porque sé positivamente que por mucha oscuridad que exista, la luz también, aunque ahora mismo no se vea.
Cuando mucho tiempo atrás escuchaba las declaraciones de un experto en economía, ministro, o autoridad financiera (llámese banquero, inversor, empresario) sobre la situación económica del país, me fiaba. Confiaba y me basaba en mi ignorancia para dejarme llevar por las directrices que en un momento dado nos indicaban. Hoy, con más ignorancia si cabe que hace años, no me fío, no los creo, pienso que ni ellos mismos se creen sus palabras y el contenido de sus mensajes públicos.
¿Hasta cuándo? Uno se pregunta si habrá un poder visible solo para los gobiernos, en los que la hoja de ruta marcada por este poder deben de cumplirla a rajatabla sin preguntar, a cambio de salvación terrenal y no terrenal para sus miembros.
Solo poseen el poder material del dinero, están convencidos de que su verdad es la única válida y tolerable, nos tratan como a “tontos”, rebaños en donde se consideran los pastores y lo que nos demuestran a los “tontos” es precisamente su falta de ética, moralidad, inhumanidad e ignorancia.
Son ricos sí, ¿en qué son ricos? ¿Tendrán heredadas en sus genes, las creencias de los antiguos faraones?
¿Habrá que reservar (algunos ya lo tienen hecho) mausoleos donde puedan llevarse sus tarjetas visa oro, sus flamantes descapotables, sus chalets de lujo ubicados en urbanizaciones blindadas a cal y canto?
Puede que según pasan los años, se vaya acrecentando en mi la ignorancia, una ignorancia estable, moderada y bien conducida, producto de la sociedad cada vez más acelerada, en la que todos, yo el primero, me pregunto hacia donde voy. Esta ignorancia, repito la palabra varias veces, ya que estoy en tiempo de ella, es la que me hace por el contrario acentuar la esperanza, la esperanza en el universo e ilusión en la propia naturaleza.
Sigan sembrando, aún no han recogido la cosecha de lo que están ejecutando. Convencido estoy que será una muy buena cosecha para las victimas actuales, no para ustedes, los agricultores. La gente, los “tontos” a fuerza de caer una y otra vez ya tenemos las rodillas endurecidas, ya no es que no les creamos, es que nos resultan totalmente indiferentes. Indiferencia, falta de respeto, de credibilidad de momento ya lo han conseguido.
Nadie se va de este mundo sin pasar por caja y abonar factura, en mi propia experiencia personal lo he podido comprobar. Tranquilos, el tiempo no tiene prisa, el espacio donde ustedes se mueven ya está marcado para la eternidad, son varias las generaciones venideras que se encargarán de recordarlo. No soy vidente, ni profeta, es solo el resultado de días, de momentos de reflexión personal encerrados en una caja blindada de algo más de cincuenta años, a la que llamo mi vida, vívida hasta este momento.
Sigan amasando fortunas, yates, cuentas en Suiza, en América, eso sí ¡Viva España!
Creo más a la persona que afirmó que Dios se manifiesta de muchas formas, la música es una de ellas, que a todos ustedes juntos anunciando brotes verdes.
Mi ignorancia, no da para más. Esta sí es mi sociedad. Me habla a través de la música, pero no la música que tocan ustedes, la música que tocamos, cantamos y sentimos la mayoría (a ver si de una vez se enteran), con sus silencios y ligaduras. Todas las notas, quedan registradas en el aire, aunque no las veamos. Lucho a diario por adaptarme a la sociedad real, a la actual, pero no, no comparto.
Una vez más, vuelvo a recargar mis baterías internas, no conozco mejor forma para hacerlo. "SOCIEDAD" por Eddie Vedder.